El edificio del RAG ya es historia en Bilbao y se está convirtiendo en una montaña de escombros. Aunque lleva mucho tiempo condenado al derribo, las obras se han hecho visibles este fin de semana, con maquinaria pesada que avanza desde la parte trasera del inmueble hacia la fachada principal.

Se trata de un edificio de tipología poco habitual en Bilbao, que ocupa un amplio espacio de marcada representatividad urbana, lo que permite el desarrollo de un programa singular y característico que se extiende entre las calles Alameda Recalde, Fernández del Campo y Recacoeche. Destaca por su rotundidad y expresividad, propias de la mejor arquitectura de los años 30 y 40. La expresividad arquitectónica viene reforzada por la seriación de ventanales abiertos en registros que aportan una lectura limpia de sus fachadas. Su ubicación urbana, próxima a la Alhóndiga de Ricardo Bastida, da cuenta del uso original de esta zona de Bilbao, que en los años 30 se destinaba a talleres y pabellones, de los que, desgraciadamente, quedan escasos ejemplos.