Reproducimos a continuación el artículo de opinión escrito por el arquitecto Iñaki Uriarte en relación al Muelle de Hierro de Portugalete, que fue publicado por el diario Deia el pasado 29/09/2011.

 

Tribuna Abierta

Deformación del Muelle de Hierro de Portugalete

Por Iñaki Uriarte, * Arquitecto – Jueves, 29 de Septiembre de 2011

Muelle de Hierro de Portugalete

Muelle de Hierro de Portugalete después de la criticable intervención de la Autoridad Portuaria de Bilbao.

 

HACE 124 años, el 12 de septiembre de 1877, con toda solemnidad, se inauguró la obra pública más trascendental realizada hasta entonces para la navegación por la ría del Ibaizabal: el Muelle de Hierro de Portugalete. Un proyecto resultante de la intuición y el profundo estudio del reputado ingeniero de Caminos, Canales y Puertos Evaristo de Churruca Brunet (1841-1917). Acompañando la desembocadura de la ría en El Abra, en su margen izquierda como prolongación del muelle de Portugalete, se construyó un dique semisumergido sólidamente asentado en el fondo fluvial y de apariencia sumamente liviana en su estructura superior, constituyendo una de las obras magistrales de la ingeniería portuaria. Desde entonces y para siempre, la navegabilidad por la ría dejó de ser un episodio épico de la historia marítima del puerto fluvial metropolitano de Bilbao.

Tanto por su acertado cálculo, planteamiento y adecuado emplazamiento como por su resolución formal propia de una ingeniería culta, de ejecución sobria, refinada en la expresión y consecuentemente intrínsecamente bella, es uno de los lugares más sublimes de su paisaje fluvial. El trazado levemente curvilíneo del muelle se inicia junto al Mareómetro, singular elemento de 1893, a partir de los simbólicos pilones cilíndricos de fundición con la inscripción del fabricante, La Maquinista Terrestre y Marítima Barcelona. Estaba constituido por dos partes de diferente sección: el inicial y predominante de 600 metros de longitud y 4,50 de anchura en estructura metálica sobre un basamento de hormigón encima de la escollera y el final de 200 metros de tradicional construcción como dique pétreo, que tiene a su vez dos niveles longitudinales. Uno, el inferior, en el lado fluvial, es la continuación del paseo con similar anchura y el superior elevado, accesible por escalera, finaliza en la baliza.

El muelle ha tenido simultáneamente tres tipos de barandilla distintos, aunque muy similares en su concepto, de idéntica altura, con dos líneas horizontales entre soportes verticales cada dos metros y pintadas en color blanco.

Quizá como consecuencia de las reiteradas peticiones personales hechas directa y oralmente a los responsables de la Autoridad Portuaria de Bilbao, también en conferencias, artículos y durante los recorridos narrados por la ría, solicitando una restauración integral y culta de este elemento monumental, se ha intervenido últimamente por fases.

Inicialmente se reparó el Mareómetro que se inauguró el 2 de marzo de 2000. Posteriormente, con motivo de las obras del cercano edificio de la piscina desapareció, incomprensiblemente, el pilón del lado izquierdo sin que a nadie le preocupara a pesar de las reclamaciones efectuadas. Hace pocos años por fin se suprimieron los revestimientos de hormigón de los esbeltísimos pilares hexagonales de rosca que sostienen la larga plataforma.

Recientemente, en el tramo inicial del muelle se ha realizado una obra de presunta rehabilitación abriéndose al púbico el 12 de agosto. Constituye un lamentable ejemplo de torpeza, consecuencia de una mezcla de ignorancia, insensibilidad y desprecio a la historia. Además de un vergonzoso e inmoral despilfarro que incluso induce a muy consecuentes sospechas de interés económico en la absurda sustitución de las barandillas originales de fundición, unos mil metros lineales entre los dos lados del primer tramo, por otras costosísimas de igual forma en estridente acero inoxidable brillante.

El suelo, que desde 1934 era de hormigón y pintado hace unos pocos años de un violento color rojizo, ha sido alterado en su capa superior con una repetitiva estampación de color marrón imitando madera y además con el dibujo transversal, burda y errónea alusión, disposición al contrario, de los originales listones de madera. En términos precisos, una inconcebible vulgaridad. Solamente puede aceptarse la restauración de los arriostramientos longitudinales y transversales, en forma de Cruz de San Andrés, de los pilares que desde el basamento sostienen la plataforma de paseo.

Todos estos detalles, que pueden parecer secundarios, son fundamentales puesto que contribuyen a la integridad y autenticidad del conjunto que posee una indudable importancia en sus aspectos tecnológicos, históricos y también por sus materiales y texturas que, consecuentemente, le otorgan una irrenunciable identidad y singularidad formal. La Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP) solicitó ya el 20 de febrero de 1979 ante el Ministerio de Cultura y posteriormente el 11 de julio de 1995 la incoación de expediente para la declaración de Bien Cultural Calificado a la Diputación Foral de Bizkaia. Posteriormente, el 4 de abril de 2008, de modo personal hice similar solicitud ante la Consejería de Cultura del Gobierno vasco analizando sus valores de todo tipo, habiendo recibido de la Dirección de Patrimonio Cultural una respuesta pocos días después en la que se excusaba aludiendo a “el gran volumen de expedientes abiertos en la actualidad no permite la incoación en el presente ejercicio de un nuevo expediente”.

Más recientemente, el Ministerio de Cultura del Reino de España mediante la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales acordó la Resolución de 2 de febrero de 2011 por la que se incoa expediente de declaración de Bien de Interés Cultural ,”con la categoría de Monumento del Muelle de Hierro de Portugalete en Vizcaya” (sic). Por todo ello es imprescindible que tanto por el Departamento de Cultura del Gobierno vasco, como por el Ministerio de Cultura, que es plenamente competente, al tratarse de bienes integrantes del Patrimonio adscritos a servicios públicos gestionados por la Administración General del Estado (Real Decreto 64/1994, de 21 de enero, Artículo 2.1), se investiguen todas las irregularidades cometidas en este proyecto, incluyendo a quienes lo han supervisado y aprobado, ya que gozaba de protección legal desde el momento en que se ha incoado expediente, de acuerdo a la legislación (Ley 16/1985, de 25 de junio, del Patrimonio Histórico Español. Título I. Art. 11).

Debe procederse, dada la categoría del bien afectado y con criterio de intervención de carácter científico, a la inmediata reposición de los elementos suprimidos y alterados. El patrimonio monumental es uno de los más importantes signos de identidad de una sociedad y jamás puede estar sometido a los caprichos de proyectistas e irresponsable políticos. Pertenece a la historia del lugar y al pueblo vasco y este en concreto, como obra pública, es de una relevancia extraordinaria.