¿Cuando podemos considerar que una obra proyectada y construida por el ser humano pasa a ser patrimonio? Difícil responder a esta pregunta, pero hoy día, en que los avances de la ciencia y la tecnología son cada vez más acelerados, si podemos asegurar que los tiempos no son ya los mismos que antes. Por poner un ejemplo, la nave espacial “Discovery, aterrizó en 2012 en el Museo Smithsonian por última vez, con objeto de ser preservada para las generaciones futuras. Ordenadores o teléfonos quedan obsoletos cada vez de modo más acelerado. ¿sucede lo mismo con las arquitecturas construidas? Evidentemente también.

Termibus. Estación de Autobuses de Bilbao (Foto: Zarateman, Wikimedia Commons)

 

En 1999, el estudio de arquitectura Nicholas Grimshaw & Partners del que el propio Grimshaw era socio principal (hoy Grimshaw.global) recibió el encargo de proyectar una solución provisional para la estación de autobuses de Bilbao en Garellano, Termibus. La solución encontrada se describe con concisa precisión en la propia Web del estudio:

BILBAO BUS STATION. 1999. Cliente CEMUSA

Respondiendo a la necesidad de una estructura para albergar y sistematizar las instalaciones previamente ad-hoc para los servicios de autobús en Bilbao, este espacio público de 2.000 metros cuadrados da a la ciudad una terminal central, organizada y bien iluminada que incluye componentes de fácil mantenimiento.

Diseñado por un equipo de diseñadores industriales y arquitectos, el esquema desarrolla componentes del mobiliario urbano creado para las estaciones de autobuses previamente diseñadas para la Corporación Europea de Mobiliario Urbano de Madrid (CEMUSA). Cada uno de los elementos está organizado alrededor de una viga primaria de aluminio extruido, que ofrece soporte estructural y mantiene todos los servicios a lo largo de su longitud.

Termibus. Estación de Autobuses de Bilbao. Detalle constructivo.

 

La viga incorpora una ranura en T continua que crea puntos de fijación para las columnas y fijaciones de acristalamiento, y suspende extrusiones de aluminio prototípicas que alojan los accesorios de iluminación. Los brazos de aluminio se extienden desde la viga y llevan los paneles de vidrio laminado, inundando la estación con luz natural.

Esta serie de componentes se puede quitar fácilmente y sustituir en caso de daño accidental; El ingenioso esquema también admite la posibilidad de que la estación sea desmontada y utilizada en otro lugar, tal como se solicitó originalmente por las autoridades locales. Sin embargo, su operación exitosa en el sitio original continúa atendiendo a más de 1 millón de pasajeros anualmente.

Las columnas de acero inoxidable y los conjuntos de fijación de acristalamiento se forman utilizando una técnica de fundición tradicional a la “cera perdida”, que proporciona un producto auto-acabado y altamente preciso para minimizar el desperdicio de material y reducir el mantenimiento del sitio.

Termibus. Estación de Autobuses de Bilbao. Detalle constructivo.

 

En estos días, la estación, prevista en su momento por el propio Ayuntamiento de Bilbao como provisional, desmontable y reutilizable, ha sido desmantelada y al parecer achatarrada. Evidentemente, uno de sus valores no era el de la antigüedad con tan solo 18 años de vida, pero aunque ese valor de antigüedad no sea una referencia fundamental al hablar de patrimonio industrial, con esta decisión, a nuestro juicio desafortunada de los servicios de arquitectura municipales, ya nunca podrá pasar de esa edad. No se han considerado otro valores, como el de la sostenibilidad de esta arquitectura, la personalidad y relevancia del autor, la eficiencia de una construcción que ha dado solución, más allá de la transitoriedad prevista inicialmente, al problema de la falta de una estación de intermodalidad y la dispersión de las distintas empresas de transporte colectivo en la Villa. No se ha considerado la coherencia del diseño industrial de la propuesta. Ni la posibilidad de que iniciase una nueva vida como cubierta y alojamiento de otros nuevos usos (se están proyectando y construyendo, por ejemplo, cubiertas para las zonas de juego infantiles). La estación de Termibus, del equipo de arquitectos y diseñadores industriales de Sir Nicholas Grimshaw ha terminado sus días de la forma más triste posible.

Termibus. Estación de Autobuses de Bilbao en Garellano. Estado de la demolición el pasado día 27 de mayo (Foto AVPIOP)

 

Parece urgente que los ayuntamientos de las principales ciudades vascas incorporen a su organigrama un Departamento de Patrimonio Arquitectónico, Histórico y Artístico de modo similar al que tienen otros ayuntamientos importantes como es el caso del Ayuntamiento de Barcelona. Lo es en el caso del patrimonio histórico en general, pero más aún en el caso de algunos patrimonio especialmente vulnerables y no contemplados en los catálogos del planeamiento urbanístico, como el patrimonio industrial y de la obra pública, el patrimonio tecnológico, el patrimonio de la arquitectura del siglo XX. o el del interiorismo en portales, escaleras o locales comerciales.

 

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